Padecimientos
Trastorno de ansiedad generalizada
Es el más común de los trastornos de ansiedad clínicamente importantes y ocurre con igual frecuencia en ambos sexos.
Los síntomas incapacitantes de la ansiedad, como aprehensión, preocupación, hipervigilancia y molestias somáticas, son muy prolongados y persistentes cuando menos por un mes. Los síntomas incluyen los aparatos cardiovasculares (taquicardia, hipertensión arterial), gastrointestinal (aumento de la acidez, dolor epigástrico) y el sistema nervioso (cefaleas, cíncope).
Es posible identificar en situaciones de la vida algunos de los orígenes o de las causas que exacervan la ansiedad.
Trastorno de pánico
Se caracteriza por episodios impredecibles recurrentes, breves de ansiedad intensa, acompañados de manifestaciones fisiológicas notables. Los síntomas penosos, como disnea, taquicardia, palpitaciones, cefaleas, vértigos, parestesias, náuseas y timpanismo, se acompañan de destrucción inminente.
Aunque los ataques de pánico suelen surgir de manera espontánea, es posible que la cafeína sea un factor precipitante. El pánico tiende a ser familiar, iniciarse antes de los 25 años y tiene una frecuencia de 2 a 1 en mujeres. Los clientes suelen someterse a valoraciones médicas de urgencia (por ejemplo, "ataques cardíacos" o "hipoglucemia") antes de establecerse el diagnóstico correcto. Puede haber prolapso de válvula mitral pero no necesariamente es un factor importante.
La "sed de aire" y la tetania por el síndrome de hiperventilación se alivian rápidamente cuando se provoca la reinhalación, colocando una bolsa hermética sobre la nariz y la boca del cliente. Los enfermos con pánico recurrente con frecuencia se tornan desmoralizados, agorafóbicos y deprimidos. El abuso del alcohol se origina por autotratamiento y no es raro que se combine con dependencia a sedantes.
Trastorno fóbico
Puede considerarse que la ideación fóbica es un mecanismo de "desplazamiento" en que el cliente transfiere los sentimientos de su ansiedad de su objetivo verdadero a uno que puede evitarse, de tal forma que no sienta ansiedad.
Sin embargo, son mecanismos de defensa ineficaces, tiende a haber un aumento en el objetivo, la intensidad y el número de fobias. La agorafobia (temor a espacios abiertos y áreas públicas) suele acompañarse de ataques de pánico graves. Los clientes desarrollan con frecuencia el síndrome en la vida adulta temprana, dificultando un estilo de vida normal.
Trastorno obsesivo compulsivo
En la reacción obsesivo-compulsiva, la idea irracional o el impulso se inmiscuyen de manera persistente en el conocimiento. Las obsesiones (pensamientos que recurren constantemente como temores de golpear a alguien) y las compulsiones (acciones repetitivas, como lavarse las manos muchas veces antes de pelar una papa) son reconocidas por el individuo como absurdas y se resiste a ellas, pero la ansiedad sólo se alivia por la ejecución ritualista, el impulso mecánico o la consideración de la idea.
La principal preocupación del cliente es no perder el control. Estos enfermos suelen ser predecibles, ordenados, concientes e inteligentes caracteres que se ven en muchas conductas compulsivas como la anorexia y la carrera compulsiva. Bajo un estrés extremo, estos clientes exhiben en ocasiones conductas paranoides y delusorias acompañadas a menudo de depresión.
Trastorno disociativo
Los estados disociativos usuales son fuga, amnesia, sonambulismo y personalidad múltiple. La reacción es precipitada por crisis emocionales, y aunque la principal ganancia es reducir la ansiedad, la secundaria es una solución temporal de la crisis. Los mecanismos incluyen represión y aislamiento y concentración particularmente limitada, como la que se ve en estados hipnóticos. Este trastorno es similar en muchas formas a los síntomas que se ven en clientes con disfunción.